¿Aún os preguntáis qué es la cultura de la violación?

Al final no fue agresión, fue abuso sexual. Una niña de 14 años fue violada por 6 hombres en una caseta abandonada mientras ella se encontraba prácticamente inconsciente. Un séptimo contemplaba la escena mientras se masturbaba.

Los agresores la penetraron por turnos de 15 minutos (“Va, te toca a ti, 15 minutos cada uno. Y no tardes”. Tras las violaciones, uno de los participantes exhibió una pistola de fogueo y advirtió a los que consideró que podían ser testigos que si contaban lo sucedido tendrían problemas.

Una menor, siete hombres de entre 19 y 26 años y uno de 39 y una pistola. Pero al parecer, como la víctima estaba inconsciente, sus violadores no necesitaron intimidarla o violentarla y por tanto no fue agresión sino abuso. ¡Ah! Y el individuo que se masturbaba ha sido absuelto puesto que no podía hacer nada para detenerlo, al parecer con él si podría haber habido intimidación…

La justicia es patriarcal, tanto como el sistema en el que vivimos.

¿Y aún os preguntáis qué es la cultura de la violación?

La cultura de la violación es la nuestra. Una cultura en la que la violación está normalizada.

Porque asumimos que la agresión es algo inherente. La encontramos en los anuncios, los chistes, el porno, el cine… 

No importa si estás presa del pánico, en shock o inconsciente, si no dices “no”, estás jodida (literalmente). Porque si te quedas paralizada y sometida, es que no rechazas la violación. Si no estás llena de moratones, si no te has resistido lo suficiente has aceptado. 

¿Le habéis dicho alguna vez a una mujer que “va pidiendo guerra”? ¿”Eso te pasa por ir sola”? ¿”Esta falda no es muy corta”? Estás contribuyendo a cuestionar o culpabilizar a las víctimas de violencia sexual. 

Porque seguimos educando a las niñas a no ser violadas en vez de enseñar a los niños a no violar. Seguimos educando en la prevención, en enseñar a las mujeres cómo evitar una violación, cómo limitar su libertad. Les enseñamos que no deben ir por determinados sitios, no deben hacer solas determinadas actividades y si te ocurre algo en estas condiciones siempre será tu culpa. 

Dejemos atrás la idea de que ellas ya están advertidas, los hombres violan, es inevitable, así que si les sucede algo es que se lo han buscado. Cambiemos el foco, pongámoslo en el agresor y eduquemos a los chicos. Porque no todos los hombres son violadores, pero todos los violadores son hombres y todas las mujeres podemos ser violadas. 

Dejemos de preguntarnos “¿por qué se fue con ellos?” porque ninguna respuesta a esta pregunta puede explicar la violación posterior. Dejemos de repetir que la víctima de una violación cometió un error, porque eso es culparla.

Probemos empezar a, en vez de aconsejar a las mujeres, señalar a los hombres sus errores cuando repiten que “si una mujer dice no, quiere decir sí”, cuando dicen que las mujeres no sabemos lo que queremos, que hay que insistir para que veamos que en realidad, lo que va a pasarnos nos acabará gustando. 

Dejemos de creer que los violadores son unos locos porque desde el feminismo no nos cansaremos de repetir que “no son locos, son hijos sanos del patriarcado”.

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