Y somos nosotras las exageradas…

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Las feministas somos tachadas constantemente de exageradas, de histéricas y de ver machismo en todas partes. ¿Somos nosotras las más exageradas? Jamás había oído hablar tanto del manspreading, a pesar de que ya en los años 70 la fotógrafa Marianne Wex documentó este concepto en su libro “Let’s take back our space: female and male language as result of patriarchal structures”, como ahora. ¿La causa? El Ayuntamiento de Madrid ha incluido unos carteles en el transporte público, junto el resto de posturas incorrectas, para impedir que suceda.

Para lxs más despistadxs, manspreading hace referencia a la tendencia por parte de muchos hombres de ocupar más espacio del que necesitan en los asientos de los transportes públicos estirando o abriendo excesivamente las piernas.

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Las reacciones han inundado las redes sin tener que esperarlas. Miles de hombres tachándonos de exageradas, de ver machismo en otras partes… ¿Se darán cuenta de la que están montando por unos carteles? ¿Les molestan los carteles de prohibido fumar? ¿Los de tener las pertenencias controladas en todo momento? No. Solo les molestan los carteles que piden que no se ocupe más de un asiento…

De aquí se ha desarrollado un fenómeno muy divertido, si es que te encuentras de humor porque sino ya es para llorar. La colección de argumentos para justificar que aquello no es machismo:

Es una cuestión biológica

Por supuesto las mujeres no tenemos NI IDEA de lo que supone tener un bulto entre las piernas y lo incómodo que es. Es su necesidad tener que abrirse ocupando el espacio de todxs por el bien de su salud. No soy bióloga, pero echarle un ojo a este hilo de twitter que se hizo viral:

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Es cuestión de educación

Señoras y señores, llamémoslo por su nombre y será mucho más fácil buscarle solución. Un maltratador no es un hombre con genio, un violador no es alguien muy impulsivo y un hombre que ocupa el espacio de lxs demás no es simplemente un maleducado, es también un machista. Obviamente en el machismo hay mala educación, porque criarse pensando que tu comodidad es más importante que el espacio de otras personas es mala educación. Efectivamente el manspreading no afecta solo a mujeres y los hombres no son los únicos que lo practican. Pero seamos sincerxs porque yo uso regularmente el transporte público y, a pesar de que todxs podríamos resultar afectados y todxs podríamos practicarlo, mire a donde mire solo veo hombres espatarrados y mujeres encogidas. Cuando las estadísticas lo avalan de tal manera, no podemos hablar de algo individual, es un problema social. Es un micromachismo, situaciones cotidianas que tenemos tan interiorizadas y naturalizadas que ya apenas las percibimos a no ser que se use un microscopio. No soy muy fan de utilizar esta palabra, parece que las personas que sí lo detectamos estemos hilando demasiado fino, me gustaría más que se usase una palabra que enfatizara la ceguera de la mayoría de la sociedad. Pero dejaremos este debate para otro momento.

Espacio público

A las mujeres nos han enseñado a pasar nuestra vida sin molestar, sin llamar la atención. Nuestros problemas y necesidades jamás han sido de interés para una sociedad diseñada por y para hombres y eso se manifiesta en nuestra manera de ocupar el espacio público, ya desde niñas. ¿Os habéis pasado por un patio escolar? Seguramente veréis una pista con porterías y canastas en la que los niños juegan y practican deportes mientras las niñas se amontonan en las esquinas sin interferir en el funcionamiento del juego de sus compañeros jugando probablemente a juegos de rol, ¿papás y mamás por ejemplo? ¿mamás básicamente? Ya ni nos planteamos ocupar ese espacio que es de todxs, y las que lo hacen ya vemos las consecuencias. Y es que este esquema de ocupación del espacio se traslada a la vida pública. Somos nosotras las que cruzamos a la otra acera al toparnos con un grupo de hombres, nosotras las que evitamos circular por calles poco transitadas por si algo pudiera pasarnos, nosotras las que vemos nuestra intimidad invadida con comentarios y tocamientos de desconocidos en plena calle. Y somos una vez más nosotras las que nos cruzamos de piernas y nos encogemos “como señoritas” cuando el hombre que se sienta a nuestro lado en el metro decide que ese espacio no nos pertenece.

La posesión del espacio del transporte público es una muestra de cómo nos socializamos según nuestro género, de cómo existe una dominación y una sumisión. La psicóloga Svenka Arensburg afirma: “Lo que a mí me muestra esta ocupación del espacio público es esa dinámica inconsciente que nos atraviesa, es decir que yo no veo que sea la voluntad o interés de abarcar el espacio para atropellar al otro el que que un hombre abra las piernas en el Metro, sino que supone que el espacio es para ocuparlo. En cambio, una mujer socializada en género asume que tiene que pedir permiso para ocupar ese espacio, y eso es parte de una socialización temprana tanto en la familia como en la escuela”.

En muchos países se ha optado por segregar a hombres y mujeres en diferentes vagones para evitar la invasión del espacio femenino. Como siempre, nosotras hemos de tomar las medidas para evitar la violencia. Nosotras hemos de taparnos al salir a la calle por si a alguien le resulta provocativa mi ropa, nosotras hemos de evitar salir solas de noche por si alguien decide que es mi dueño, nosotras somos las que hemos de irnos a pisos de acogida en caso de que nuestra pareja quiera matarnos y nosotras somos las que hemos de cambiarnos de vagón si los hombres deciden que ese no es nuestro espacio. Esta vez no, esta vez se va a educar al hombre a respetar el espacio de lxs demás, por ser el que lo vulnera y va a tener que soportar unas pegatinas en los transportes públicos. Y si a alguien le parece una medida exagerada recordad que estamos hablando de cartelitos, de ocupar un único asiento, sé que sabréis soportarlo.


One thought on “Y somos nosotras las exageradas…

  1. Jajajaja..me he sonreido leyendo tu fantástico artículo ,pero como tú por no llorar! Gracias por recordarme una vez mas,la actitud que tenemos que tener delante de situaciones que a priori parecen nímias ,pero que forman parte de nuestro dia a dia.

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