La conciliación es un timo

conciliacion

Es fácil caer en la trampa. Con el aumento de la presencia de las mujeres en el mercado laboral no hemos conseguido librarnos de parte de la carga de los trabajos de cuidado. No, ahora la mayoría de las mujeres tienen una triple jornada laboral: trabajo asalariado, limpieza del hogar y cuidado de las personas dependientes, todo ello en detrimento de nuestra salud física y psíquica. Sin embargo, nos siguen vendiendo que somos unas mujeres libres e independientes. Al parecer las mujeres somos superwoman y podemos con todo.

Y es entonces cuando las empresas presumen de ser super “feministas” al facilitar la conciliación laboral y familiar a sus trabajadorxs. ¡Qué  coño! A sus trabajadorAs, porque es solo a ellas a quien se dirigen estas medidas. Se sigue entendiendo que es nuestro trabajo llevar a cabo las labores del hogar y de cuidados de las personas dependientes y por eso somos nosotras las que seguimos pidiendo la baja por maternidad (las bajas por paternidad solo representan el 5%), las que seguimos reduciendo nuestra jornada o pidiendo excedencias (el 95,6% es demandado por mujeres) para llegar a todo. Todo esto afecta a nuestra salud, tanto física como psicológica, pero también a nuestra independencia. La pobreza tiene un rostro femenino, solo el 17,71% de las mujeres paradas demandantes de empleo pueden recibir la prestación por desempleo, en la mayoría de casos porque no acumulan el tiempo suficiente de trabajo. Esta obligación que tenemos las mujeres de escoger entre nuestro progreso profesional o nuestra vida familiar contribuye a que las mujeres solo representen el 12% de los cargos directivos y de toma de decisión.

Como demuestra el estudio “Somos Equipo”, esta falta de conciliación redunda en que el 58% de las madres dejen de lado sus carreras profesionales y que el 51% de mujeres que aún no son madres afirman que, si lo fueran, deberían abandonar su trabajo. Nos hacen creer que muchas mujeres dejan su trabajo cuando son madres por voluntad propia cuando la realidad es que se ven obligadas a hacerlo, empujadas por el propio mercado laboral. Entienden falsamente que la mujer es quien debe abandonar su carrera profesional para dedicarse a la familia ya que es el hombre el que cobra más y aporta el dinero al hogar, a pesar de que se comprobó que aunque no fuese así y ellas cobrasen más, seguirían encargándose de la mayor parte de las tareas domésticas.

¿Por qué los hombres no tienen que escoger? ¿No son muchos, la mayoría, padres también? Pues sí, pero resulta que, mientras los hombres aumentan la tasa de empleo cuando aparece la pareja y/o los hijxs, las mujeres tienen menores tasas de empleo cuando tienen hijxs, especialmente si viven en pareja. Esto demuestra que nosotras nos hemos adaptado a aquellos trabajos que eran considerados de hombres, pero ellos no han hecho el trabajo a la inversa.

Pues resulta que el capitalismo se lleva muy bien con el patriarcado. ¿Cómo podría buscarse la regla del máximo beneficio si no hubiese alguien encargadx de hacer aquellas tareas invisibles que no tienen ningún valor para el capitalismo? Le va de coña dar por hecho que las mujeres estarán dispuestas a ocuparse del cuidado para que el hombre pueda ir a trabajar. Un trabajo que no se valora pero que representa un 32,4% del PIB en España y que se realiza, en su gran mayoría, por mujeres, pero son tareas que no son cuantificables ni reconocidas por la sociedad.

Sino, ¿por qué nos debería parecer excepcional esto?:

Así que dejemos de hablar de conciliación en clave femenina y empecemos a hablar de corresponsabilidad, porque ya nos ha quedado claro que las medidas laborales para conciliar nunca serán igualitarias mientras que los hombres sigan sin hacerse responsables de su parte del pastel. Dejemos de ver a los hombres que cocinan, limpian o lavan los culos de sus bebés como excelentes padres dignos de envidia y empecemos a fomentar que esto sea la norma. Dejemos de culpar y de sentirnos culpables por seguir trabajando al tener hijos. Empresas, dejad de ofrecernos la congelación de óvulos como una medida progresista para garantizar que las mujeres no se pierdan el mejor momento de sus carreras por ser madres, ¿o a caso se congelan los espermas? Sigue siendo una medida machista. Dejad de ver a las mujeres jóvenes que aplican a ofertas laborales como factores de riesgo al poderse quedar embarazadas y optar por contratar a candidatos masculinos, ellos también son padres potenciales. Es una forma de discriminación indirecta. No, el embarazo no es una enfermedad y no contratar a una mujer por que pueda quedarse embarazada es discriminación, solo ellas se quedan embarazadas pero todxs pueden ser padres y madres.

Será entonces cuando podamos hablar y promover medidas efectivas para la conciliación, cuando exista una corresponsabilidad real, cuando ambos se tomen bajas por maternidad/paternidad, reducción de jornada y/o excedencias. Aún queda mucho camino por recorrer, es un problema de todxs, no solo de las mujeres.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s