“Siempre se ha dicho así”

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“Siempre se ha dicho así”, no me vale como argumento. Las lenguas cambian, las únicas que no lo hacen son las lenguas muertas, el latín por ejemplo. Tampoco me vale que me digan que el masculino es genérico y que no tiene carga de género, cuando se habla de “masculino” siempre tiene carga de género. No, la lengua no es estática, cambia y se nutre constantemente. ¿Queréis ejemplos? Suecia acaba de oficializar el género neutro, un pronombre que evita señalar como masculino o femenino.

Ejemplos de cambios en la lengua

Como hemos dicho, la lengua cambia constantemente. Incluye palabras para conceptos nuevos (vease todo el argot informático), eliminamos aquellas que ya no se utilizan… Así,no fue tan difícil incluir en nuestro fantástico diccionario la palabra enfermero, en el momento en que hombres empezaron a dedicarse a esta profesión, o modisto, a pesar de que el sufijo -ista no quiere hablar en femenino sino que forma nombres de agente, oficio o profesión, como dentista. Para que los hombres no se sientan discriminados parece que no importa quebrantar las normas lingüísticas. Sin embargo, sí costó incluir la palabra ingeniera, mucho más que en los ejemplos anteriores.

Hemos incluido también la palabra maltratador. Siempre han existido maltratadores, pero lo que antes se entendía como un hombre bruto o con mal genio, hoy hemos comprendido la realidad social que hay detrás de esto: el machismo. Es una forma de dar visibilidad a esta realidad. O la palabra feminicidio para expresar el asesinato de mujeres por razones de género.

Se pone trabas a emplear en femenino oficios como músico porque al parecer se puede confundir con la música como arte. ¿Por qué no ven ese problema de confusión cuando se trata de oficios masculinos como frutero o estadístico? No dejan de sorprenderme.

Antes se le llamaba APA a la Asociación de Padres de Alumnos en los colegios. Según lxs expertxs en la materia, Padres incluiría a padres y madres. Pero realmente ¿quién se encarga mayoritariamente de lxs niñxs? ¿quién asiste mayoritariamente a las reuniones de padres en los colegios? Efectivamente, las madres. Así, al cambiarlo por AMPA, Asociación de Madres y Padres de Alumnos, se visibiliza el trabajo que hacen las madres.

Entonces ¿por qué tanto revuelo con la palabra monomarentalidad? Sí, la palabra monoparentalidad técnicamente ya las incluye. Pero ¿sabéis una cosa? 8 de cada 10 hogares monoparentales están encabezados por mujeres y sufren un tipo muy claro de discriminación. Usar esta denominación es visibilizar este tipo de familias monoparentales. ¿Tan difícil es de entender?

Usos sexistas del lenguaje

El lenguaje no es sexista, lo que sí lo es es el uso que hacemos de él. El lenguaje influye en las actitudes, en el comportamiento y en las percepciones, no es un simple asunto de corrección política. El hecho de verlo todo desde una perspectiva androcéntrica, en que el hombre sea la medida de todas las cosas, en que la historia del hombre es la historia de la humanidad, hace que nos olvidemos de la existencia de mujeres. El lenguaje es la representación mental que tenemos del mundo y es importante nombrar explícitamente a las mujeres, no invisibilizarlas. TODO, a  cada objeto, acción, emoción o situación le corresponde una palabra y lo que no se nombra no existe, pasa a ser invisible, inexistente. Entendemos por un uso del lenguaje sexista aquel que contiene algún tipo de discriminación.

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Uso del masculino como genérico

Se utiliza el plural masculino para referirse a un colectivo o grupo de personas. Es una de las formas de lenguaje sexista más comunes y utilizadas.

¿Qué conseguimos desdoblando en género? Nombrar la realidad como es, transmitir una idea exacta y que así las personas puedan imaginar y conocer un mundo plural que realmente existe. Cualquier otro uso de la lengua es irreal y solo sirve para censurar y ocultar aún más a las mujeres.

“Expertxs” en la materia opinan que es ridículo el desdoblamiento de los géneros en el lenguaje por una cuestión de sentido común y economía lingüística. No ven razón para dejar de utilizar el masculino con sentido inclusivo (¿sabrán qué es eso?).  Perdonadme pero el uso del lenguaje sexista no puede ser irrelevante, y mucho menos ridículo porque nada de lo que decimos es neutro, absolutamente todo tiene una lectura de género.

¿Sabéis lo que sí es ridículo? Que lxs lingüistas, al corregir la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo para la igualdad efectiva de hombres y mujeres se carguen todos los intentos por no hacer un uso sexista del lenguaje. Incluso cuando se habla de él, como en el Artículo 21 sobre la coeducación: “La formación de los alumnos en el uso no sexista ni androcéntrico del lenguaje”. ¿Tanto costaba poner el alumnado? Me horroriza.

Es curioso que desde niñas aprendamos cuándo se refieren a nosotras y cuándo no aunque no siempre se dirijan a nosotras directamente. Es curioso también que, cuando en un congreso mixto de ginecología se habla en femenino siempre haya algún ginecólogo que se queja porque se siente excluido. Porque resulta que, aunque al parecer una mujer no debe molestarse cuando se la trata en masculino, un hombre sí se ofende cuando se le habla en femenino. Esto es básicamente porque existe el convencimiento de que lo masculino es superior. Debe ser que en realidad el género sí es importante. ¿Por qué no debe serlo también para las mujeres?

La Academia recalcaba también que “si se aplicara al pie de la letra lo que la guía afirma, no se podría hablar”. Pues bien, de verdad que no me parece tan complicado incluirnos. Os doy algunas fórmulas para hacerlo.

Fórmulas

Colectivos: el castellano tiene un rico vocabulario y infinitas opciones de sustantivos que definen colectivos de personas y que no hacen necesaria la utilización del masculino genérico. Así, en vez de hablar de niños puedes referirte a la infancia o a la niñez. Si quieres hablar de profesores o alumnos puedes usar la palabra profesorado o alumnado. Es más sencillo de lo que parece y además enriquece tu lenguaje. Sin embargo, cuando realmente se quiere dar importancia a la presencia de mujeres es mejor nombrar ambas formas, en femenino y en masculino.

Utilización de ambas formas: emplear un doble término: niños y niñas, abogados y abogadas… Es cuestión de acostumbrarse, de tener una imagen plural de la realidad y nombrarla como tal. Es curioso que, incluso la gente que afirma que este desdoblamiento es absurdo, lo hacen en algún momento. ¿Sabéis cuándo? Cuando realmente se imaginan mujeres en ese espacio. Así en general se habla de políticos, pero si os fijáis, en muchas ocasiones, cuando se pretende criticarlxs se habla de “políticos y políticas”. En convenciones de enfermería, se habla de enfermeras y enfermeros, porqué ahí sí se imaginan una presencia femenina. Es cuestión de visualizar su presencia y no darla por sentada. Hay que evitar también el uso de frases como “los cineastas y las mujeres cineastas…” No, cineastas funciona tanto para hombres como para mujeres. Se suele dar porque nos cuesta imaginarnos a las mujeres siendo más que eso, mujeres.

A nivel escrito, existen otras fórmulas como abogados/as, abogadxs o abogades. Lo que nunca debéis usar es la fórmula: abogados(as). El femenino nunca va entre paréntesis.

Hay diferentes grupos políticos y de opinión que utilizan el femenino para referirse a hombres y mujeres a modo de protesta, provocación o para evidenciar que el género de la palabra importa. Realmente me parece que funciona como forma de visibilizar este problema porque la gente se percata de ello. Sin embargo, no lo propongo como una medida alternativa definitiva ya que no deja de ser la misma forma de discriminación.

Mujeres como apéndices de los hombres

Esto ocurre con aquellas frases en que claramente se le da menos importancia al género femenino. Frases como “los trabajadores y sus mujeres”. A pesar de que ambos están incluidos en el mismo grupo, se introduce una segunda denominación como un apéndice de la primera.

Fórmulas

La solución es muy sencilla. Además de utilizar solamente el sustantivo masculino para denominar al colectivo (utilizar la población trabajadora por ejemplo), se puede hablar de “La población trabajadora y sus acompañantes”.

Tratamientos

A los hombres suele tratárseles de “señor”, sin embargo, se distingue a las mujeres entre “señora” y “señorita”. Para decirlo más claramente, casadas o solteras. ¿Por qué al hombre no se le pide esta diferenciación al referirse a él? ¿Sólo podemos dirigirnos a una mujer teniendo en cuenta su relación con los hombres? Aún hoy, en muchas compañías, cuando voy a comprar un vuelo me hacen escoger entre señora y señorita…

Fórmulas

Para solucionarlo deberíamos eliminar el uso de “señorita” para equipararlo al tratamiento masculino.

Profesiones y cargos

Existen determinados cargos que ocupan las mujeres en que no se les denomina con un adjetivo femenino a pesar de que sí existan términos femeninos igualmente válidos. Estos podrían ser algunos ejemplos: abogado, médico, arquitecto, diputado, etc.

Fórmulas

Es tan fácil hacer frente a esto, desde hoy mismo puedes empezar a aplicarlo: abogada, médica, bombera, etc. Son igual de válidas.

Uso de profesiones de forma despectiva

Existe una forma de sexismo muy instaurada en la sociedad, hay determinados trabajos que son más habituales entre uno u otro colectivo. Así se cree que una mujer no es tan buena médica como enfermera o que los hombres no son buenos limpiadores. Es por eso que se habla de médicos a pesar de que también haya médicas, de enfermeras a pesar de que también hayan enfermeros, pilotos en vez de pilotos y pilotas y azafatas en vez de azafatas y azafatos.

No lo vuelvas a decir

Por no hablar de las expresiones que oímos y decimos día a día y que sin enterarnos tienen una gran carga de género. Intenta no volverlas a decir:

  • Mujer tenías que ser.
  • Échale huevos.
  • Esto es un coñazo.
  • Corres/pegas/bailas… como una niña.
  • Eso lo será tu madre.
  • Le ha quitado el marido.
  • A saber cómo ha llegado esa a donde está.
  • Está insoportable. Debe tener la regla.
  • Esta lo que necesita es un buen polvo.
  • Se te va a pasar el arroz.
  • Hijx de puta.

Comentadnos otras expresiones machistas que oís a diario ;).

Como todo cambio perdurable, el cambio en el lenguaje será lento, pero no puede apartarse de nuestro objetivo. Como veis, no es algo irrelevante, todo afecta y es la base del iceberg. ¡Ponedlo en práctica mañana mismo!

Por favor, si alguien conoce la autoría de la imagen que nos lo haga saber.

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3 respuestas a ““Siempre se ha dicho así”

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