No necesitamos menos porno, necesitamos más

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Odio el porno. Eso pensé la primera vez que vi un vídeo porno. Lo encontré agresivo, falso… No me gustó nada. Pero ahora entiendo que el problema no es el porno, es la oferta. Necesitamos alternativas. He estado preguntando a mis amigxs y conocidxs de diferentes edades sobre el tema y me he dado cuenta que no soy la única que busca alternativas.

Entre las respuestas, hay varias cuestiones que me han llamado la atención y que reafirman que necesitamos más tipos de porno:

  • Mientras que la mayoría de hombres (adolescentes y adultos de diferentes edades) miran porno habitualmente, pocas mujeres lo hacen y cuando lo miran la mayoría de las veces es acompañadas de sus parejas.
  • Mientras que los chicos adolescentes confesaban sin pudor haber consumido porno, la mayoría de las chicas lo negaban avergonzadas.
  • Las mujeres lesbianas no encontraban un porno dirigido a ellas y a menudo acudían al porno hetero que consideraban más “real” que el lésbico.
  • La mayoría de hombres consideraban que habían tenido relaciones sexuales parecidas a las que habían visto en el porno. TODAS las mujeres creían que para nada, que el porno es irreal.

El primer contacto con el sexo

El porno es un mal profesor de educación sexual. Antes, para consumir porno debías ir a un videoclub, comprar revistas, películas… Era mucho más difícil para un menor acceder a él. Hoy en día, a través de internet pueden llegar a él de forma facilísima. Según las estadísticas, lxs niñxs de 9 o 10 años ya han visto porno alguna vez. Ya sea a través de un pop-up, algo que sus amigxs mayores les enseñan, algo que buscan como curiosos para saber más o a través de otros miles de escenarios.

Así pues, la pornografía acaba convirtiéndose en la gran fuente de aprendizaje a un simple clic de distancia. No se puede separar la educación sexual y el porno y por eso es muy necesario que las escuelas y las familias ofrezcan una educación sexual efectiva para combatir la imagen distorsionada sobre las relaciones sexuales que obtendrán del porno. Una educación no basada únicamente en la biología, sino también en las relaciones, en el placer.

El porno mainstream que encontramos fácilmente en Internet es perjudicial para las relaciones, especialmente entre niñxs y adolescentes cuyo primer contacto con el sexo sea ese. Y son perjudiciales por varias razones:

Roles de género

Si existe alguna industria donde los roles y los tópicos sexistas no han evolucionado es la industria del porno. La excitación es genial, pero la cosificación da asco. Y sí, el porno mainstream es machista. Un porno en el que las mujeres están para el disfrute masculino, maniquíes abriéndose de piernas esperando a que las manipulen a su gusto para conseguir placer. Donde el lesbianismo es solo un método para la excitación masculina. Donde las mujeres se corren con una simple caricia varias veces durante las relaciones, nada más alejado de la realidad. Varias sexólogas afirman que las principales dudas sexuales de las niñas radican en cómo dar placer a los hombres, cómo hago esto, cómo se hace lo otro… Y ni tan solo se preguntan cómo hacer para disfrutar ellas también y no, eso no lo enseña el porno. Del mismo modo que los niños creen que el orgasmo de una mujer es rápido y fácil y no es así. Todo genera frustración ¿haré algo mal? ¿Por qué no llego al orgasmo? ¿Tendré algún problema? Y luego nos preguntamos por qué tantas mujeres fingen. Es una industria donde se siguen perpetuando las relaciones del dominador y de la dominada, el modelo hegemónico de la sexualidad. Se dan unos modelos femeninos y masculinos que perpetúan relaciones desigualitarias, de dominación y de humillación de las mujeres contribuyendo a crear este imaginario simbólico de que las mujeres somos cuerpos a los que es legítimo oprimir.

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Os voy a dejar aquí algunos títulos de vídeos porno que muestran estas relaciones desiguales basadas en la dominación y la humillación:

  • Sexo duro sin compasión con la española…
  • Enfermera violada por su paciente
  • Follada como una puta
  • En su primer casting demuestra que es muy guarra
  • Deseo concedido, polla muy grande para una chica necesitada
  • Le gusta ser enculada como a una cerda
  • Cerda a la parrilla
  • La mejor amiga de mi hija se la traga entera ¡Qué cerda!
  • Eran lesbianas hasta que probaron una buena polla
  • Hijo insensato viola a su madre
  • Colegiada masturbada y violada en público
  • Una buena verga para una puta

Y podría seguir hasta la saciedad, los contenidos son infinitos. No, no soy una histérica, el porno mainstream es machista.

Diversidad, no fetichismo

Si buscas diversidad en los vídeos porno mainstream caes en el fetichismo. Como cuando vas a una pizzería, tienes un catálogo de los diferentes “tipos” de mujeres con las que te puedes pajear: negras, asiáticas, milfs, teens, gordas, peludas, rasuradas, latinas, trans, lesbianas… ¿Podemos ver diversidad simplemente sin caer en los fetichismos? Diferentes cuerpos, diferentes etnias, diferentes edades… Viéndolas como personas, no fetiches.

No todo vale

Haced el experimento que hice yo… Buscad en google la palabra “violadas”:

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Toda la primera página de resultados Google son vídeos porno. El orden es el reflejo de lo que la sociedad busca, ahí reside el éxito de este buscador. Mientras cada 8 horas se produce una violación en España, hombres (me aventuro a usar el masculino) con una vida aparentemente normal se excitan y se masturban con simulaciones de este tipo de abusos.

Vivimos en una sociedad en la que creemos que mientras haya consentimiento todo vale, suponiendo por supuesto que vivimos en una sociedad de libres e iguales, como si no existiesen unas normativas que nos coaccionan, como si nuestras elecciones no estuviesen condicionadas.

Me preocupa también los vídeos de colegiadas. ¿No incitan a la pedofilia? Sexualizar el uniforme escolar, chicas, la mayoría muy jóvenes, con “cara de niña” manteniendo relaciones con hombres adultos mucho más mayores que ellas, a menudo interpretando a sus profesores. ¿De verdad no creéis que es enfermizo? ¿Que es perjudicial?

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Una industria machista

Por no hablar de todo lo que pasa detrás de las cámaras…

Si el porno no fuera una industria machista el Salón Erótico de Barcelona no estaría patrocinado por un prostíbulo cuyo lema es “follamos en la primera cita” y con un catálogo de mujeres que, como si de comida se tratasen “son iguales que en las fotos porque entendemos que si pides una pizza no quieres que te entreguen un churro”.

Si el porno no fuera machista no existirían personajes como Torbe (Ignacio Allende Fernández), un explotador sexual cuyo personaje ha arrasado en el porno. Alguien que explotaba a las mujeres como objetos para su goce y su negocio. Alguien que actualmente está en prisión acusado de pornografía infantil, la trata de seres humanos, el blanqueo de capitales, etc.

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Si el porno no fuera machista no tendría que buscar entre las miles de secciones y categorías el “porno para mujeres” porque ni siquiera sería necesaria esta distinción. No, cuando entro en una página porno cualquiera lo primero que veo son mujeres a cuatro patas, abiertas de piernas, hombres sujetando su cabeza durante las felaciones, etc. En definitiva, clichés irreales orientados a hombres.

Si el porno no fuera machista el Playboy no sería un icono de libertad sexual. No puede alguien como Hugh Hefner alegar a la libertad paseándose con su harén de conejitas a su orden y servicio. La felicidad para él es equivalente a estar todo el día en pijama rodeado de bellas y sexis mujeres sin dar un palo al agua. Solo es una libertad masculina.

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Si el porno no fuera machista no habría tantas violaciones, abusos y coacciones durante los rodajes. Muchísimas actrices y ex actrices porno lo han denunciado.

Mirad las declaraciones de la ex actriz porno Shelley Lubben:

“Captan a la mayoría de chicas muy jóvenes, muchas empiezan siendo menores de edad, y las captan en ambientes marginales de pobreza y familias desestructuradas, y en muchos casos, víctimas de abusos previos. Las atraen con mentiras, falsas ofertas de trabajo bien como actrices o modelos y coacción. El mismo modus operandi de la captación que se utiliza en la trata de personas. (…) Tenemos horas y horas de incontables vídeos sin cortes de mujeres siendo forzadas y coaccionadas por sus compañeros de rodaje hombres, agredidas verbal y físicamente para que realicen actos que no quieren, inducidas al alcoholismo y las drogas, violadas y obligadas por sus agentes, directores, productores, compañeros artistas y proxenetas, a realizar actos sexuales que no desean”

Porno ético

No, no estoy pidiendo películas porno en las que se casen al final o en las que solo se abracen y se acaricien. No digo que las mujeres odiemos el porno y deba ser eliminado. De hecho, 1 de cada 4 personas que consumen porno son mujeres y no son la mitad porque la oferta nos horroriza. Necesitamos alternativas, no menos porno, sino más. Un porno que no me haga sentir como un objeto orientado a dar placer a un hombre, como alguien que gime y se corre con una caricia, roles que no supongan que siempre voy a ser sumisa, etc.

Las mujeres necesitamos ocupar más espacios en la sociedad, también en el porno. Necesitamos más mujeres detrás de las cámaras, más visiones.

En mi búsqueda encontré la productora Erika Lust Films, os recomiendo que le echéis un ojo. Produce un cine adulto independiente. Erika empezó como yo, odiando el porno. Por eso, tras mucho trabajo, decidió crear el porno que ella quería ver. Empezó con su primer cortometraje “The good girl”. Tuvo más de 2 millones de descargas en apenas unos días, la cual cosa probaba que había más gente que quería un porno diferente. Desde entonces no paró.

Uno de sus proyectos más exitosos es el de XConfessions. Un espacio donde todo el mundo puede enviar sus experiencias, sus fantasías sexuales, ella selecciona 2 al mes para realizarlas como cortometrajes.

Hombres, dadle una oportunidad al porno feminista, aprended de otra manera de ver la sexualidad, de disfrutar de la sexualidad. LXS DOS (o lxs que sean).

Mujeres, no le deis la espalda al porno. El porno estará allí. Un tercio de los contenidos de Internet es porno, 1 de cada 4 internautas que navegan por la red lo hacen en busca de porno. No podemos desentendernos de algo así, algo que marca nuestra sexualidad y la de nuestrxs hijxs, algo que en definitiva marca nuestras relaciones. Buscad o cread un porno diferente. NECESITAMOS MÁS PORNO.

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