El feminicidio es sólo la punta del iceberg

feminicidio

Día tras día leemos noticias de mujeres asesinadas por hombres por el simple hecho de ser mujeres, oímos hablar de feminicidios, aquí y/o en otros países. Lo vemos a través de los medios, “Una mujer muere a manos de su pareja” (no muere, la matan, sé realista periodista) y no podemos evitar que mil emociones se apoderen de nosotras: rabia, tristeza, impotencia, frustración, etc. ¿Sabéis qué es lo que no nos provoca esta noticia? Sorpresa. ¿Por qué nos iba a sorprender que la sociedad patriarcal se hiciese con el máximo exponente de la violencia machista?

No debe sorprendernos, es algo que llevamos cultivando toda nuestra vida. Nos cuesta evitar, en muchas ocasiones a nosotras mismas también, adoptar ciertas actuaciones misóginas. Después de todo ¿quién no ha llamado puta a alguna mujer en su vida? ¿Quién no se ha reído de una mujer por no depilarse? ¿Quién no ha bromeado con emborrachar a una mujer para poder acostarse con ella? Puede que la gente nos llame histéricas por comparar estas “bromas” y este sentido del humor tan agudo con un asesinato, pero es que el feminicidio es sólo la punta de un iceberg, la culminación de una vida entera de violencias machistas y detrás de cada broma hay algo de verdad.

La punta de un iceberg

Nos gusta utilizar la metáfora del iceberg, creemos que es muy ilustrativa y fácilmente entendible. En este sentido, el feminicidio sería la punta del iceberg, algo que vemos cuando ya es demasiado tarde para virar y cambiar el rumbo del barco para evitar hundirse. Y es que hay algo más que la punta, mucho más. Antes de llegar al extremo de matar a una mujer han tenido lugar palizas y malos tratos. Más abajo aún están el maltrato psicológico, el aislamiento, las amenazas, etc. Y conforme más profundizamos en el enorme bloque de hielo encontramos comportamientos que no nos resultan tan alejados, todo lo contrario, nos son muy familiares. Por eso nos cuesta tanto reconocerlos, porque en la base de este iceberg encontramos estas burlas que en ocasiones nos parecen tan graciosas, esos comportamientos de niños que nos parecen tiernos. Acciones como que un niño le robe un beso a una niña sin su consentimiento, que le levante la falda o el “los que se pelean se desean”. NO. Los que se desean no se pelean, dejemos de enseñarles a lxs niñxs que esta clase de comportamientos son normales y aceptables.

No son cosas de niños ni inocentes, no somos unas histéricas por decirlo. Estos comportamientos dejarán de ser cosas de niños cuando, en la adolescencia, un niño le toque el culo a otra niña sin su consentimiento, cuando este mismo niño llame putas a las niñas que le rechacen. ¿Es entonces cuando dejan de ser cosas de niños o hemos de esperar más? Quizás confirmemos que no son cosas de niños cuando, un poco más mayor, él abuse de ella por estar borracha y seguirá sin considerarlo una violación, porque supuestamente ella le provocó. ¿Cómo sino iba a aceptar bailar con él? ¿Cómo puede faltarse al respeto a sí misma bebiendo hasta tal punto? No son cosas de niños, una cosa lleva a la otra, empieza en la raíz del problema, en la base. Los asesinatos de mujeres no son cosas aisladas, es algo que nos puede ocurrir a cualquiera de nosotras porque no nos han enseñado a detectar las bases del problema y en vez de progresar, vamos hacia atrás como los cangrejos.

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¿Y si soy víctima de maltrato y no lo sé?

El maltrato físico es fácilmente detectable, pero ¿conoces todos los tipos de violencias? ¿Sabes detectarlo? ¿Sabes cuándo debes empezar a alarmarte? Vamos a presentarte los diferentes tipos de violencia machista, para que no te pille desprevenida.

Violencia física

Quizás la más fácil de detectar. Si un hombre te pone la mano encima simplemente huye. Se considera violencia física cualquier conducta que implique el uso de fuerza contra el cuerpo de una mujer. Ejemplos de esta violencia podrían ser empujones, bofetadas, puñetazos, patadas, golpes, arañazos, mordiscos, quemaduras, etc.

Violencia psicológica

Se consideran violencia psicológica aquellas conductas que atentan contra la integridad psíquica y emocional de la mujer. Manifestaciones de este tipo de violencia pueden ser las amenazas, los insultos, las humillaciones, las vejaciones, etc. Vale la pena detenernos en este punto, puesto que son violencias que, en ocasiones, nos cuestan detectar, quizás porque a veces nos aparece camuflado. Camuflado en forma de amor, como es el caso de los celos, ¿son inevitables cuando quieres a alguien o es un tipo de control? Te  damos algunas señales de que tu pareja puede estar maltratándote psicológicamente:

  • ¿Controla el dinero que gastas?
  • ¿Te dice cómo debes vestirte? ¿Si no lo haces se enfada? ¿Hay conjuntos que ya no te pones porque sabes que no le gustan?
  • ¿Se enfada si pasas más tiempo con tus amistades o familiares de lo que él quisiera?
  • ¿Mantienes relaciones sexuales con él aunque no te apetezca por miedo a que se enfade?
  • ¿Controla tu móvil y tus redes sociales?
  • ¿Tienes que informarle de tus horarios y actividades para que no se enfade?
  • ¿Le quita importancia a tus logros personales o profesionales?
  • Cuando haces algo por él ¿te lo agradece o te hace sentir que es tu obligación?
  • ¿Organiza tu tiempo libre y te dice en qué debes invertir tu tiempo de ocio?
  • Cuando algo te preocupa o tienes algún problema ¿lo minimiza con comentarios como “eso no es nada” o “te quejas por todo”?
  • Cuando discutís ¿acabas dándole la razón aunque no la tenga para que no se enfade y te haga el vacío durante días?
  • Cuando tenéis problemas en la pareja ¿te hace sentir responsable de ello?
  • ¿Te hace sentir que no sabrías vivir si no estuvieras con él?
  • ¿Usa el chantaje emocional para lograr lo que se propone?
  • ¿Te recuerda constantemente los errores que has cometido?
  • ¿Temes decirle algunas cosas por miedo a su reacción?
  • ¿Sientes que cuando un mismo hecho lo realiza otra persona lo valora más que cuando lo haces tú?
  • ¿Estás incómoda si te mira alguien del sexo opuesto cuando vas con él por si se da cuenta y entráis en otra discusión?
  • ¿Crees que necesitas su aprobación en todo lo que haces o incluso lo que piensas?
  • ¿Se dirige a ti en tono imperativo?
  • ¿Sientes que no puedes ser tú misma con él?
  • ¿Te trata como si fuera tu padre en vez de tu pareja?
  • ¿Te hace dudar de tus capacidades?
  • ¿Sientes miedo?

Si sufres todos estos tratos, no lo dudes, te está maltratando psicológicamente y no lo puedes permitir.

Violencia económica

Esta violencia se basa en la privación intencionada y sin ningún tipo de justificación legal de recursos para el bienestar de una mujer y de sus hijxs, así como la discriminación en la disposición de los recursos económicos compartidos en el ámbito doméstico, en la convivencia de la pareja o en las relaciones posteriores a la ruptura de la misma.

Ejemplos de esta violencia podrían ser no dar a la mujer suficiente dinero, administrar los recursos sin consultarle, disponer del dinero que ella gana impidiéndole acceder de manera directa o descalificarla como administradora del dinero.

Violencia social

Esta violencia consiste en la humillación, ridiculización, descalificación o burla en público. Ejemplos de esta violencia podrían ser mostrarse descortés con las amistades y/o familiares de la mujer o seducir a otras mujeres en su presencia.

Violencia ambiental

Esta violencia consiste en romper, golpear objetos, tirar cosas que pertenecen a la mujer, etc.

Violencia sexual

Consiste en cualquier conducta que implique un acto de naturaleza sexual que se ha realizado sin el consentimiento de la mujer, aunque el agresor guarde relación de pareja con la víctima. Vale la pena detenernos también en este punto porque puede crear confusión. La violencia sexual no tiene porque implicar contacto corporal, por eso están incluidos también el exhibicionismo, el forzar a ver material pornográfico, mensajes por correo, gestos, palabras obscenas, insultos sexistas, proposiciones sexuales indeseadas, etc. Apuesto que en algún momento habéis recibido este tipo de violencia sin apenas saber que estabais siendo víctimas de ello.

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Dentro de este tipo de violencia encontramos los siguientes tipos:

  • Violencia sexual con contacto corporal: tocamientos, caricias, masturbación, realizar posturas que la mujer considera degradantes.
  • Violación o tentativa: supone la penetración o el intento de penetración sexual, ya sea genital, anal o bucal, bien sea con el órgano sexual, con los dedos o con cualquier otro objeto.
  • Violencia contra los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres: se da cuando se restringe a las mujeres del libre ejercicio de su derecho a la salud sexual y reproductiva, ya sea de disfrutar de una vida sexual satisfactoria y sin riesgos para su salud como el derecho a ejercer libremente su maternidad.
  • Tráfico o utilización de mujeres y niñas con fines de explotación sexual, prostitución y comercio sexual.
  • Mutilación genital femenina.

Jóvenes más machistas que sus padres

Creemos que el progreso nos marca la actitud correcta a seguir. Imaginad cuál es nuestra frustración al ver el auge del machismo en las nuevas generaciones. ¿Cómo esperamos cambiar esta realidad cuando uno de cada tres jóvenes de entre 15 y 29 años ve inevitable o incluso aceptable la violencia de control? Un control tal como impedir a la pareja que vea a su familia o amistades, que trabaje o estudie o que controle sus horarios y actividades. En definitiva, decirle lo que puede o no puede hacer.

Este fenómeno debe hacerse frente mediante la educación, a través de esa asignatura tan irrelevante para nuestro ex ministro de Educación, José Ignacio Wert. Nos encontramos con adolescentes que perpetúan las actitudes machistas, siguen empleando los tipos de violencias de los que hablábamos anteriormente, y lo más grave: no lo ven un problema, les parece normal. Son violencias machistas, violencias que la sociedad patriarcal perpetúa. Las utiliza como mecanismo de control eficiente contra las mujeres. Funciona como un código universal para mantener a raya a todas las mujeres e impedir que transgredan el orden social, ya sea a través de una amenaza o a través de un feminicidio. Lo que busca es conseguir la subordinación ante el poder masculino y lleva funcionando de forma efectiva toda nuestra historia. Funciona y consigue que las mujeres permanezcan en su lugar, en el espacio privado, en el ambiente doméstico. Ahí donde el patriarcado y el sistema capitalista no ve valor.

Necesitamos la lucha feminista. Necesitamos cambiar esto. El machismo es peligroso, el machismo mata. #NiUnaMenos.

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