Somos unas histéricas, y lo asumimos

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Somos unas histéricas. Unas histéricas, unas radicales, unas exageradas, unas hembristas… unas feminazis. Desde que hemos tomado conciencia feminista nos han llamado todas estas cosas, otras peores o simplemente nos han tomado por unas cansinas que no pueden disfrutar de nada sin ver machismo al otro lado. Hemos ignorado los comentarios, nos hemos defendido, nos hemos enfadado e incluso hemos perdido amistades por defender los derechos de la mujer en la sociedad, pero nada de esto nos hace sentir mejor. Al contrario, resulta muy frustrante tener las ideas tan claras, saber a ciencia cierta que las mujeres no tenemos los mismos derechos, obligaciones y condiciones que los hombres, y que aún así cueste tanto encontrar a alguien que lo vea tan claro, que haya sentido lo que tú has sentido, que haya leído lo que tú has leído o simplemente te escuche con respeto e intente entender lo que estás defendiendo. Nos resulta frustrante que en todas las conversaciones podamos hablar de política, de ética, de racismo o de cosas tan banales pero con multitud de opiniones como el fútbol sin crear disputa. Pero que al hablar de feminismo o de machismo se oigan resoplos, ojos que desvían la mirada hacia arriba, gente que deja de escuchar, gente que bromea o gente que directamente te manda callar rápidamente. ¿Por qué no podemos hablar de feminismo? ¿Por qué es un tema tabú? ¿Por qué nosotras mismas, en ocasiones, nos hemos sentido pesadas y hemos decidido dejar el tema y tragarnos nuestra opinión?

Nos da miedo decir que somos feministas. Por eso oímos constantemente la frase “Ni machista ni feminista, yo creo en la igualdad”, “yo soy un poco feminista”, nos hemos encontrado incluso gente que nos grita: “¡feministas!” como si eso nos supusiera algún insulto. Por eso, antes de continuar leyendo, si sois de los que empleáis estas afirmaciones, y para evitar encontrarnos comentarios vergonzosos de manos de ignorantes, os dejamos el enlace a Wikipedia, donde podréis encontrar la definición de feminismo. Cuando sepáis al menos su significado podéis opinar al respecto.

Histeria

Histeria. Este es el nombre que le hemos dado a nuestro blog. Creemos que histeria resume todo lo que queremos contar y reivindicar en este blog feminista. Quizás es un concepto que hayáis tratado en el colegio, con más o menos profundidad, habréis estudiado este concepto de las manos del “grandísimo” Freud, pero ¿os explicaron realmente el origen del concepto y el machismo ligado a él?

La histeria era una enfermedad que se diagnosticaba en la medicina occidental hasta mediados del siglo XIX. Los síntomas de esta enfermedad incluían insomnio, desmayos, espasmos musculares, pérdida de apetito, irritabilidad, etc. El tratamiento consistía en recibir un “masaje pélvico”, es decir, se estimulaban manualmente los genitales de la paciente hasta llegar al orgasmo. ¿No os recuerda a algo? Nosotras no podemos evitar pensar en el término machista “mal follada”. Cuando una mujer está enfadada, ansiosa o con actitudes que no se esperan de ella, síntomas que en un hombre ni siquiera llaman nuestra atención, sufre el riesgo de ser llamada mal follada. Resulta que para algunos sí es verdad que las mujeres solo funcionamos con sexo. Recientemente un médico fue denunciado por diagnosticar a su paciente como mal follada. Parece inaceptable ¿no? Pues parece mentira la cantidad de comentarios burlones al respecto que encontrabas en las redes e incluso algunos más serios en los que argumentaban la posibilidad de que la falta de sexo le hubiese provocado a la paciente todos esos síntomas. Poca gente fue la que se lo tomó en serio, a muchos les pareció gracioso, ese médico era “el puto amo”.

Sigamos con el término histeria. Fue a partir de esta “enfermedad” cuando Sigmund Freud empezó a investigar sobre el subconsciente y los hechos traumáticos que causaban esta actitud entre algunas mujeres (parece ser que los hombres no tienen traumas). Es por eso por lo que conocemos este término, por el tratamiento que le dio Freud. Lo que pocos sabemos y que en los colegios no se explica, al menos en los nuestros, es que la histeria se remonta hasta la época antigua. Fue un término del que hablaron tanto Platón como Hipócrates e incluso en papiros egipcios. De hecho, su propio nombre tiene origen en la antigua Grecia. Existe un mito de la época según el cual el útero deambulaba por el cuerpo de la mujer, a quien le causaba enfermedades cuando llegaba al pecho. Encontramos aquí el origen del término, histeria proviene de la palabra griega utilizada para útero: hystera.

En la antigüedad ya se hablaba de histeria como una enfermedad causada por la privación sexual en mujeres particularmente pasionales. Por eso se diagnosticaba principalmente en vírgenes, monjas, viudas, etc. y la preescripción era el coito si eras una mujer casada, el matrimonio si eras una mujer soltera y el masaje de manos de una comadrona como último recurso.

La sociedad habrá evolucionado todo lo que creáis, pero nos siguen llamando histéricas a todas aquellas que no nos comportamos como la sociedad patriarcal quiere que lo hagamos. Cuando nos indignamos, nos reivindicamos, gritamos, nos levantamos, etc. Se nos tacha de histéricas, les resultamos incómodas; incómodas de tratar, incómodas de defender y con unas formas que no llegan a ningún lado (nos preguntamos qué formas servirían para provocar un cambio en una sociedad dominada por la mitad de la población).

¡Basta! Con este blog queremos decir basta a este tabú, a este trato que recibimos las y los feministas. Queremos revalorar el feminismo, que las mujeres lo vean como algo innato que recibes al ser mujer, que los hombres no lo sientan como un ataque personal y directo, que vean que esto contribuirá a una sociedad más justa para todos. Nos gustaría que en un futuro, como afirmó la joven actriz Maisie Williams, el término feminismo deje de utilizarse, que se llame abiertamente a todos aquellos que no lo son sexistas, el resto, simplemente humanos. Podremos ser personas normales o sexistas porque las etiquetas deberían ponerse a los malos comportamientos, no a los buenos. Dejemos de tener vergüenza, de decirlo bajito y con dudas: ¡Somos feministas! Y si por ello somos radicales, pues sí, lo somos, el machismo no es algo banal a tomar a la ligera. ¿Que somos histéricas? Pues lo asumimos.

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21 comentarios sobre “Somos unas histéricas, y lo asumimos

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  1. Me siento totalmente identificada. Expresar nuestras opiniones en un ésta sociedad patrialcal y machistas nos convierte en histericas 😉 Otra forma de desprestigiar a quienes luchamos por la igualdad!!!!! Feminazis, brujas, histéricas…… todos los descalificativos valen para callar a las mujeres!

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